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HAMBURGUESAS PEDRÍN

HAMBURGUESAS PEDRÍN

LOS TRAIDORES DE ARICA.



Cada 7 de junio se celebra el Día de la Bandera en nuestro país y la fecha no fue escogida al azar, sino con el propósito de conmemorar la Batalla de Arica, que ocurrió el 7 de junio de 1880.

Ese día, unos 1900 soldados peruanos liderados por Francisco Bolognesi defendieron el morro de la ciudad ante la avanzada del ejército chileno, que tenía una gran ventaja numérica. Una derrota dolorosa para nuestro país, pero que esconde la traición a nuestro ejercito por parte de la clase política peruana, que infiltro como topos dentro del ejercito a sus partidarios que dejaron una deshonrosa mancha en nuestra historia.

Porque en el colegio no te lo cuentan es importante para nosotros como medio de comunicación rebuscar en la historia esa que muchos quieren ocultar , para que hechos como estos no se vuelvan a repetir.

LA ULTIMA CARTA DE BOLOGNESI 

La carta fue fechada unos días antes de la derrota de Arica, cuando Bolognesi ya estaba enterado de que los refuerzos que esperaba no llegarían nunca; ya que el Prefecto Leiva prefirió enviar esas tropas a Lima para apoyar a Piérola. Bolognesi sabía que estaba condenado a morir luchando. Este es el texto de la carta que muchos peruanos ignoran, que por alguna razón la historia ha ocultado en complicidad con quienes gobernaron el país en los últimos 130 años:

“… Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes.

Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre éste peñasco de la ciudadela militar engrandecida por un puñado de patriotas que tienen su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú.

¿Que será de ti amada esposa?. Tu que me acompañaste con amor y santidad. ¿Que será de nuestros hijos, que no podré ver ni sentir en el hogar común? Dios va a decidir éste drama en el que: los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo.

Nunca reclames nada, para que no se crea que mi deber tiene precio…”

Bolognesi culpa de la derrota a Prado y Piérola. Sin embargo fueron los pierolistas los que efectuaron la traición en el campo de batalla.

Los siguientes, fueron los militares que deshonrando el uniforme militar del Ejército Peruano que vestían, violando el juramento de estilo, huyeron cobardemente del campo de batalla, antes de la Batalla de Arica. El caso del Coronel Segundo Leiva, fue distinto, lo que no le quita su cobardía: sencillamente, siendo comandante del Segundo Ejército del Sur, acantonado en Arequipa, abandonó a su suerte al Primer Ejército del Sur, acantonado en Tacna y Arica, salvo a este oficial, cuya biografía se desarrollará, los demás sólo merecerán una mención deshonrosa en el presente título.

Los cobardes fueron:

* Coronel Segundo Leiva
* Coronel Carlos Agustín Belaúnde
* Sargento mayor Manuel Revollar
* Capitán Pedro Hume
* Subteniente Enrique F. Dávila
* Subteniente Simón Quelopana
* Sargento segundo Gabino Vargas


Coronel EP Carlos Agustín Belaúnde.

Improvisado militar pierolista, quien recibió del Director Supremo el rango de coronel de Guardias Nacionales y comandante en jefe del batallón Cazadores de Pierola. Cuando los oficiales de Arica decidieron la defensa de la plaza por unanimidad, Belaúnde fue el único que se opuso vehementemente. Por su vergonzoso comportamiento, Bolognesi dispuso su arresto y fue llevado preso al monitor "Manco Capac".

Antes de la batalla logró sin embargo escapar hacia Moquegua y con él arrastró a un grupo de sus allegados más cercanos. En el camino se encontró con el prefecto de Tacna, Pedro Alejandrino del Solar, quién le preguntó extrañado sobre la situación de Arica. Belaúnde no pudo responder, por lo cual el prefecto, comprendiendo se trataba de un desertor, dispuso fuera arrestado y fusilado, sentencia que no llegó a cumplirse. Años después, cuando este señor hacía campaña para congresista por Arequipa, fue rechazado por las placeras de un mercado Arequipeño, quienes le lanzaron frutas y verduras en respuesta al gesto de 1880.

Pero antes de la Batalla, no sólo el coronel Carlos Agustín Belaúnde había huido cobardemente de la Plaza de Arica, también lo habían hecho el Sargento mayor Manuel Revollar, el capitán Pedro Hume, el subteniente Enrique F. Dávila, el subteniente Simón Quelopana y el sargento segundo Gavino Vargas.

Segundo Leiva

El Segundo Ejército del Sur fue creado por el Director Supremo Nicolás de Piérola Villena por razones políticas más que estratégicas, al frente del cual estuvo uno de los soldados más incompetentes que ha tenido el Perú. En una época donde los hombres superiores como Grau, Bolognesi, Cáceres, Ugarte, Zavala, Espinar, Saenz Peña, Arias y Aragüez, Inclán, O`Donovan y otros se imponían con su temple, valor y determinación, existieron excepciones como la de este improvisado hombre que indirectamente tuvo responsabilidad en el desenlace del drama de Arica, prestando oídos sordos a las comunicaciones y sugerencias del comandante de la plaza sitiada.

Al parecer el indeciso coronel Segundo Leiva no se decidió a marchar hacia Arica por una razón primordial: El temor. Temor de que en el camino sus tropas chocasen contra el enemigo y fueran virtualmente destrozadas, pues este dudaba de la preparación de las mismas. El Segundo Ejército del Sur contaba teóricamente con unos 5,000 soldados, pero en la práctica poseía tan sólo 2,300 hombres, de los cuales aquellos pertenecientes a los batallones Dos de Mayo y Huancané sólo hablaban quechua y aymara, carecían de la más elemental preparación militar y jamás habían entrado en combate.

La historia que no se cuenta es posible que se vuelva a repetir, mal hacen los militares en tratar de esconder episodios como estos. 

UNJFSC

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