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Y VAN DOS MESES


Los problemas del país se acumulan y no hay decisiones para solucionarlos


El presidente Kuczynski debe ser el jefe de Estado que ha estado más en contacto con la prensa, por lo menos durante este siglo. No hay día en que no haya declaraciones del presidente. Desde China, Estados Unidos o Colombia, en reuniones con otros presidentes, llegando al aeropuerto, haciendo ejercicios en el patio de Palacio, llegando a alguna actividad o en videos grabados que sube a su cuenta de Facebook. El domingo en la noche sale en Cuarto Poder y el lunes temprano en RPP, que es una suerte de canal oficial desde que tenía un programa ahí.

Y así hemos conocido de su modo desenfadado, su autodenominado “humor inglés”, y su estilo franco de declarar. Como hemos señalado, ha construido un personaje que ha logrado empatizar con la ciudadanía. Pero al estar permanentemente expuesto a las preguntas de la prensa, está también permanentemente expuesto a responder sobre temas sobre los que no tiene evaluada una posición.

En menos de dos meses ya le hemos conocido un sin número de respuestas que han llamado la atención. Recordemos algunas. La primera, cuando señaló al diario español El País, que trataría de “jalarse” a algunos congresistas del fujimorismo para lograr obtener una mayoría propia. Luego en Puno, cuando afirmó que no le molestaba un “poquito” de contrabando. Hace poco desde Estados Unidos, llamando la atención al Congreso con malas maneras, cuando el premier lograba consensuar los temas más complicados de la delegación de facultades. Y el domingo cuando afirmó que si les gusta fumar su “troncho” (sic) no es el fin del mundo.

En términos generales, un Presidente de la República debe hablar cuando tiene algo que decir, cuando tiene que transmitir una decisión, aclarar algún concepto en discusión o reforzar una idea que promueven sus ministros. Pedro Pablo Kuczynski declara sin haber evaluado a profundidad y exponiéndose por una falta de conocimiento sobre muchos temas. Y en algunos momentos no es consciente de que cuando declara no lo hace a título personal, sino como representante de un país y de un gobierno. Solo ayer la ministra de Salud ha mostrado su distancia respecto a lo declarado sobre la marihuana. En anteriores oportunidades hemos visto a ministros y congresistas oficialistas haciendo piruetas para tratar de dar una explicación a las singulares declaraciones del presidente.

Si bien la popularidad del presidente está en alza, hay que cuidar que se mantenga así. Los problemas en el país comienzan a acumularse y no se siente que existan decisiones en el sentido correcto. Y vemos decisiones que no están explicadas de manera adecuada. Y van dos meses de gobierno.

Juan Carlos Valdivia