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Omar Chehade y la Borrachita del poder de "Nadine Heredia"


Perú21.pe

La gran usurpación es el nombre del libro que presentará mañana en el Congreso el legislador Omar Chehade, en el cual revela la actuación de la primera dama, Nadine Heredia, en este gobierno. El ex abogado del presidente Ollanta Humala asegura que no se trata de una cuestión de “venganza ni deslealtad” hacia la pareja presidencial. Asegura que el objetivo es dejar un legado histórico para el país. ¿Chehade miente, exagera? Saque sus propias conclusiones.
El oficialismo considera que es una deslealtad haber publicado un libro con detalles de la relación que tuvo con la pareja presidencial…
No hay ningún relato que viole la intimidad personal de los protagonistas del libro. Si hubiese algún dato íntimo, estaría faltando a un compromiso ético, pero no lo hay. He querido dejar un legado histórico a las futuras generaciones, tanto al país como a la patria, para poder, de alguna manera, evitar que esto se repita en el futuro. La gran usurpación sirve para analizar el perfil psicológico de la pareja presidencial y de la codependencia de Humala hacia Heredia.
El congresista nacionalista Teófilo Gamarra dice que usted es un oportunista. ¿Esta publicación no es un acto de venganza porque lo apartaron del entorno presidencial?
Yo soy leal a la patria. No soy leal a las personas que han traicionado los ideales para los que fueron elegidos. Por lo tanto, yo estoy tranquilo con mi conciencia. Tampoco es un acto de venganza. Si fuera así, lo habría hecho en noviembre del 2011, después del tuit (de Nadine: “¿Tan difícil es caminar derecho?”), pero no, los defendí dos años más. Hasta que dije ‘ya no puedo defender lo indefendible’.
¿Qué estaba sucediendo?
El tema agendas (de Heredia), la muerte de Emerson Fasabi (ex trabajador de Humala), la plata de Venezuela (financiamiento de campaña), entre otras cosas.

En La gran usurpación, usted manifiesta que Heredia secuestró psicológicamente al presidente. ¿A qué se refiere?
Se dice que, detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer, pero en este caso, detrás de un gran pusilánime, hay una mujer invalidadora que lo castra y que lo ha secuestrado psicológicamente. Ollanta Humala tiene tres etapas en su vida.

¿De qué etapas habla?
La primera, cuando era joven. En esa época recibía órdenes de su padre y él acataba a rajatabla. La segunda etapa, cuando entra al Ejército y recibe órdenes de militares, y la tercera, cuando llega a la presidencia y recibe órdenes de su esposa. El perfil de Humala siempre ha sido recibir órdenes y acatarlas a pie juntillas.

¿Por qué cree que la primera dama usurpa funciones?
En estos cinco años, quien ha gobernado ha sido Nadine y utilizó a su esposo como interlocutor para que ella gobernara a placer. Ella era la que tomaba las decisiones. Ponía y sacaba ministros, delineaba la política general del gobierno. En esta gestión hubo avasallamiento institucional, usurpación de funciones, cogobierno y codependencia. Hubo una borrachera de poder por parte de Heredia.

¿Por qué no hizo la denuncia penal en su momento?
Mi deber era comunicárselo al presidente de la República. Le advertí sobre la usurpación de funciones que estaba cometiendo su mujer, pero él no fue capaz de hacer un deslinde.

¿Qué le respondía?
Que era una patraña de la oposición y de la gran concentración de medios: El Comercio. Él se acaloraba cuando le advertía y nunca pudo merituar lo que le decía como amigo o como parte de la bancada. Me decía que eran patrañas y que su mujer colaboraba con el país. Y cuando le decía a ella, me respondía que se trataba de una persecución racista porque no soportan que dos mestizos estén en el poder.

¿Cuál considera que es el perfil de Nadine Heredia?
Ella se convirtió en un elemento cancerígeno que se alojó en Palacio de Gobierno e hizo metástasis en todo el Estado interrumpiendo el funcionamiento normal de todos los ministerios y del Congreso.

En el libro, usted revela maltratos a ministros y procuradores.
Los últimos dos años, la mal llamada pareja presidencial entró en trompo, en una serie de denuncias, de hechos, que ellos no podían explicar. Como en el caso de Julia Príncipe (ex procuradora de Lavado de Activos), que entraron manu militari a extirpar a las personas que les eran incómodas. Hubo un cogobierno.

¿Hasta cuándo duró este cogobierno?
Ese cogobierno terminó el segundo año del gobierno porque, a partir del tercer año, ella se deshace de los principales colaboradores de Humala y entró con todo. Ya no a cogobernador, sino a reinar sola y poner a su propia gente. Ella era la que designaba y Humala claudicaba el poder.

Si ella se hubiera mantenido al margen, el presidente se iría con más aceptación… No tengo la menor duda. Ella era una figura fresca, humilde, juvenil, que refrescaba la imagen del (entonces) candidato, pero, cuando ganamos las elecciones en segunda vuelta, ella cambió. La sensualidad del poder la copó y se aburguesó, y comenzaron esas grandes reuniones sociales, las vestimentas de lujo. Se volvió soberbia, la angurria del poder. Ella quería ser la candidata presidencial del 2016.