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JUEGO DE SILLAS: ¿IMPROVISACIÓN Y DESORDEN EN NUEVO GOBIERNO?


Marchas y contramarchas en torno a los integrantes del nuevo Gabinete


Ya no parece que Fernando Zavala vaya a ser primer ministro. La reunión habida esta mañana con PPK no terminó con humo blanco, y ningún de los contertulios mostró entusiasmo alguno a su salida. Martín Vizcarra también está descartado para el premierato y, por lo que parece, Mercedes Aráoz ni siquiera estará en el gabinete. Aunque no se sabe porque, por lo visto, los candidatos pasan ahora al gabinete sin puesto en él. Son una especie de magma primordial del que emergerá el ungido.

Consecuentemente, la última primicia es que a lo mejor el premier es Jaime Saavedra, el ministro de Educación del humalismo que ha logrado ganarse el respeto de la opinión pública y de la clase política, al punto que todos piden que se quede en el cargo. Pocos reparan, sin embargo, en que el paso de Saavedra al premierato desvestiría a un santo para vestir a otro. Con ropas de otra talla, además, ya que si por algo destacó Saavedra en el último gabinete humalista es precisamente por hacer labor técnica y no meterse en política. Y ahora se le pide que deje de lado lo técnico y que haga un clavado en el lado político.

(Fuera de eso, si, luego de ser voceado para premier, Saavedra termina quedándose en Educación, el gobierno dará la impresión de no tener a nadie que pueda continuar la labor a partir del punto en que Saavedra la deja).

Fuera de bromas, en verdad el virtual gobierno pepekausista está dando una creciente impresión de improvisación y desorden. Al cumplirse hoy 25 días de las elecciones, lo único en limpio es que el ministro de Economía va a ser Alfredo Thorne. Y a él las clasificadoras de riesgo le han enmendado ya la plana, antes incluso de asumir el puesto. Se ve obligado a rehacer su plan para el quinquenio porque, primero, es ilegal mantener un déficit fiscal de 3% durante cinco años; y segundo, financiarlo con endeudamiento externo dispararía la deuda a un punto que nos haría perder el grado de inversión. Cosas ambas que él tenía que saber, pero que, por lo visto, ignoraba.

El partido de gobierno, además, comienza a resentir toda esta situación. El presidente y el secretario general del partido le han recordado a la tecnocracia que ellos también tienen técnicos y que inexplicablemente nadie los llama. Y esto ha salido ya a la luz pública. Los técnicos suelen considerar a los políticos un mal necesario; pero ignoran que los políticos, a su vez, los tienen en igual concepto.

La prolongada incertidumbre está dando visiblemente paso a la ansiedad y el mal humor. Esta situación no va a aguantar diez días más, hasta el 10 de julio, cuando el candidato ha anunciado que revelará los nombres de los ministros. Como van las cosas, para entonces los aspirantes se habrán destrozado entre sí, antes de que el flautista detenga la música y falten sillas.

Jorge Morelli