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BETO ORTIZ : LOS NUEVOS INDIGNADOS

Todos los que votaron por Keiko son sospechosos de narcotráfico, todos los que votaron por PPK son sospechosos de terrorismo. Es sospechoso que la todopoderosa reina y señora de la canción criolla, Susana de la Puente, no salga al fresco todavía. Es sospechoso que un audio sin audio haya sido realmente capaz de traerse abajo una candidatura. Es sospechoso que el 80% de los medios de comunicación en la segunda vuelta se hayan vuelto tan abierta y entusiastamente ppkausas. 

Es sospechoso que se alquilen programas periodísticos de una línea editorial distinta a la del canal que los cobija. “Que PPK no se alucine. Entre Keiko y una piedra, elegíamos a la piedra.” –advierte la joven guionista nacional Emilie Kesch. Si Keiko hubiera expulsado públicamente de su partido a Joaquín Ramírez a la primera que este se puso a meterle cabezazos a los manifestantes del aeropuerto de Arequipa, se habría vacunado a tiempo contra el ántrax que acabó con ella. Si Keiko le hubiera gritado “ignorante” a un humilde periodista puneño, el aplastante repudio popular le habría impedido pasar a la segunda vuelta. 

Para que un periodista hubiera sido automática y unánimemente descalificado como geisha habría bastado con que Keiko le concediera la primera entrevista como presidenta electa. Es sospechoso que un periodista independiente tenga programa en Canal Siete. Es sospechoso que Rosa María Palacios haya pasado de confidente de Nadine a personal trainer de Kuczynski. Es sospechoso que se haya vuelto cada vez más prestigioso que los candidatos sean asesorados por los mismos periodistas que los entrevistan, que analizan el debate y que llegan a la conclusión de que sus pupilos ganaron el debate. Si Cecilia Valenzuela, Paola Ugaz y Rosa María Palacios hubieran entrenado a Keiko para el debate presidencial, ya habrían sido lapidadas en una plaza pública y la foto, publicada en la portada de La República. 

Es sospechoso que Alfredo Barnechea haya resistido hasta el final a la tentación de endosar su apoyo a PPK. Si el elenco de Al fondo hay sitio no se pronunciaba al respecto, PPK no habría ganado. Si Jason Day no se pronunciaba al respecto, PPK no habría ganado. Si Nano Guerra García no se pronunciaba al respecto, PPK no habría ganado. Si Lourdes Flores no se pronunciaba al respecto, PPK no habría ganado. Es sospechoso que, al final, no se haya producido el escandaloso fraude que, con tanta certeza, anunciaba el domingo en TV nacional, Súper Popy, ese exhibicionista otoñal, ese revirado maniático de la notoriedad. Si Keiko hubiera expulsado al travieso Kenji del partido la mañana del primer tuit faltoso, ¿le habrían salido mejor las cosas, a las finales? ¿Y si no hubiera sido realmente Kenji el verdadero autor de semejante tuit? ¿Estaría hoy celebrando su victoria Keiko si se pasaba la campaña entera de la mano de Kenji, si le hubiera contestado las llamadas al papá?

Es sospechoso que el acomedido oferente de la famosa presentación de la nueva Keiko en Harvard, Steven Levitsky, y el otrora chaleco judoka de Toledo en los 4 Suyos, Gustavo Gorriti –ambos judíos, coincidencias de la vida–, estén tan satisfechos con los resultados de esta elección a la que –si mal no recordamos– Levitsky llamó “semidemocrática” y Gorriti: “Fraude adelantado con la complicidad de PPK” cuando su candidato favorito Julio Guzmán era sacado de carrera, en medio de los gritos destemplados de sus fans. Es sospechoso que las más sentenciosas militantes de los colectivos radicales puedan ser, al mismo tiempo, atildadas narradoras de noticias. Es sospechoso que PPK y César Acuña hayan terminado siendo coautores del mismo éxito. Si no hubiera salido reelecto con el número tres en Moquegua en la lista de PPK, ¿habría salvado el chakano Vicente Zeballos a su hoy compañerito de bancada Gilbert Violeta de la investigación por el picante Caso Orellana? Si Keiko hubiera dicho que firmaría una ley para que Alberto Fujimori cumpliera su condena en su casa, ¿habría pasado a segunda vuelta? ¿Hubiera ganado si a Cecilia Chacón no se le escapaba decirme que Alberto Fujimori debía salir de la prisión por la puerta grande? Es sospechoso que Pedro Spadaro salga a decir que ya sabemos de quién es el Congreso. Y es peligroso porque ni él mismo sabe cuántos “independientes” tiene a bordo y de quiénes terminará siendo su bancada, ¿no es cierto, Yeni Vilcatoma? Si Alejandro Aguinaga hubiera terminado siendo nombrado Embajador en Lisboa y Martha Chávez, Embajadora del Perú ante el Vaticano, aquella habría sido una oportunidad dorada para constatar si es verdad que ambos tienen muy buen lejos.

Es sospechoso que los peruanos siempre terminemos votando por el candidato que Vargas Llosa nos dice que votemos, excepto cuando ese candidato es, precisamente, Vargas Llosa. Si Salvador Heresi se hubiera comido sus palabras como PPK le exigió que hiciera, ¿habría muerto por empachamiento? Es sospechoso que nadie haya acusado a don Isaac Humala de montesinista por haber dicho que “ahora el Perú pasará a convertirse en una colonia de los Estados Unidos como Puerto Rico”. Si Meche Aráoz no hubiera amadrinado la boda de ficción entre el PPKuy y la PPKuya en la Plaza San Martín, habríamos creído que la pedida de disculpas por el Baguazo a la comunidad Awajún en un parque de San Isidro era en serio. Si en vez de Lourdes Alcorta, hubiera sido la pulposa Cheche Chacón la que dijera aquello de que “después de que nos han llamado narcos, va a ser difícil que nos abracemos”, ¿no habrían sobrado acaso los galifardos voluntarios para demostrar lo fácil que era que nos abracemos? Si cuando, hace dos semanas, le pedí a Martín Vizcarra que por fin me confirmara la entrevista con PPK no me hubiera escrito un Whatsapp que decía: “Yo converso con él y mañana te respondo”, no seguiríamos esperando hasta el día de hoy en que ya se acabó la temporada del programa, a ver si ya nos la va a dar o todavía. Si yo mismo no le hubiera hecho publicidad gratuita a aquellos heroicos panetones con los que Pilar Brescia mantenía a sus hijos cuando su esposo Ernesto “Polo” Gamarra –otrora mano derecha de Olivera– terminó en la cárcel tras aparecer en un vladivideo recibiendo plata en el SIN, hoy no estaría tan sorprendido de verlo, en la increíble fotografía que ilustra esta página, luciendo el polito oficial de la resistencia, convertido en un socarrón símbolo vivo de los valores democráticos, la decencia y la superioridad moral.