Veronika y la oportunidad del progresismo


Frente Amplio no solo necesita la tempestad de los andes sino también el desborde popular.


Durante año las diferentes organizaciones de las izquierdas en el país han intentado, desafortunadamente, unificarse; en esta oportunidad electoral sucedió otra vez. Los esfuerzos no fueron suficientes. Las responsabilidades les corresponden a todos. Sin embargo, los sectores de izquierda y progresistas tendrían que ponerse sobre la marcha y apostar por una opción real en el proceso electoral, la cual claramente está representada por Veronika Mendoza, y que ha dejado hace algunas semanas atrás la marginalidad en la intención de voto y con rapidez se ha ubicado entre los primeros lugares. Cabe resaltar su tendencia al crecimiento en las encuestas a pocas semanas del 10 de Abril, lo cual hace prever que su posibilidad de ingresar a la segunda vuelta es cada vez más tangible.

Acuña y Guzmán habían empezado a llenar un vacío político que estaban dejando las figuras del denominado elenco estable, hasta que quedaron excluidos. Si bien no hubo una protesta contundente, generó cierto sentimiento de que a ambos candidatos se les habría “medido con diferente vara” que a los otros, que cometiendo los mismos errores no se les ha aplicado la rigurosidad que a ellos. Esto ha dejado una sensación de injusticia. La gente que tenía la intención de votar por ambos candidatos quedo suelta en plaza. En un primer momento ha virado hacia las opciones de PPK, Veronika y Barrenechea, por los perfiles que han venido presentando, sepultando a otras candidaturas.

Keiko intentaba una estrategia coherente de ampliación de su frente; no buscó ser confrontacional hasta que el movimiento de protesta antifujimorista la comenzó a presionar con mayor intensidad sobre la opinión pública con multitudinarias marchas, con una visible mayoría juvenil y con una mayor radicalidad desde el movimiento feminista. Hay una gama de puntos frágiles de la candidatura de Keiko con respecto a la dictadura dirigida por su padre. Y en torno al antifujimorismo, el electorado se ha re-articulado y la opción con mayor antagonismo entre las tres que se disputan el pase a la segunda vuelta es claramente la de Veronika, que está siendo efectiva en la denuncia de estos puntos en su discurso político, más que un debate programático, logro un espacio importante para una crítica moral y de la mano de su performance de “Progresismo Andino” ha generado simpatía y confianza sobrepasando el ámbito tradicional de la izquierda (machista/racista/centralista) y se ha vuelto en la posibilidad del progresismo y las izquierda para alcanzar el gobierno.

Es claro que Verónika ha tenido al principio mayor simpatía en sectores medios urbanos, antiguos militantes de izquierda que ya no integran ninguna organización, jóvenes universitarios pero que están re-articulándose en las regiones la vieja militancia de la izquierda, los sectores del nacionalismo, gente que estuvieron cerca a Guzmán y Acuña en las bases en los últimos días y eso ha generado ya no solo un respaldo electoral sino comités y estructura, lo cual es de suma importancia para mantener el ritmo de la campaña, y los actuales considerables costos.

Los errores de PPK y de Barrenechea han hecho que los sectores urbanos populares emergentes y marginales miren a Veronika, al sentir la existencia de diferencias de representación simbólicas en las candidaturas de ambos “caballeros apitucados”. Es ahí, el giro que debe dar Veronika, sobrepasar el discurso moral y comenzar a generar representación simbólica, disputarle el voto popular a Keiko, y utilizar más picardía, la confrontación desde la caricaturización, pasar de la actitud desafiante a la actitud de victoria y eso es fiesta, es alegría, es jarana, necesita no solo la tempestad de los andes sino también el desborde popular.

Marco Sipán