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Ollanta Humala: El Quinquenio Perdido



¿Quién fue Ollanta Humala?, la palabra de José Godoy


Traidor, proclama la izquierda. El culpable de la modorra económica peruana, señala la derecha. Aprendiz de Chávez agazapado, aún señalan algunos cultores de teorías de la conspiración. Termina el lustro nacionalista y muchos peruanos aún no terminan de entender a su cabeza. Una mirada a la carrera y al carácter de nuestro Presidente puede ayudarnos en la tarea. Humala es un pragmático con pocas ideas.

Búsqueda de la mejora de los sectores populares, sensibilizado por su experiencia en el Ejército. Una visión militar de la política, acentuada por su carácter desconfiado. Nunca fue un chavista ni un izquierdista convencido ni un converso liberal. El nacionalismo siempre fue hueco y un mero proyecto familiar.

Precisamente, el carácter endogámico de su partido definió también sus relaciones internas de poder. Nadine Heredia fue su principal consejera, tanto en el reclutamiento de cuadros técnicos que dieron buen juego en algunos sectores, como en cada crisis donde quedaban al filo del abismo. Su relación con los ministros fue cordial, pero siempre profesional. Antes que operadores, tuvo sobones. Y ello provocó que las voces más lúcidas a su alrededor, Mendoza, Tejada, Abugattás, Jara, se hayan apartado o estén por tomar dicha decisión.

Sus mejores momentos como Presidente fueron cuando se puso el traje de estadista: la negativa del indulto a Fujimori y el triunfo peruano en la Corte Internacional de Justicia. Los peores, cuando el apocamiento se mezcló con el insulto chambón y la poca capacidad de convocar cuadros. Nunca tuvo un manejo político fino, confió en que su bancada se mantendría por inercia y, peor aún, su carencia de habilidades comunicativas complicó cualquier posibilidad de entendimiento en conflictos sociales y políticos.

Humala dejará importantes logros en educación y programas sociales, así como una economía que aún crece en un contexto internacional difícil. Pero nos lega también la inercia de un Gobierno sin mayores reformas institucionales y cuyo partido termina sin candidato presidencial ni bancada que lo defienda. Cumplió con el rol de mal menor democrático, pero sus congresistas contribuyeron al caos electoral que hoy vivimos. Un lustro gris, como quien lo encabezó.