Dime si te gustó: Cuando se les dice a los extremistas sus verdades

En verano llueve a veces y cuando ocurre cae toda la noche –dicen las abuelitas limeñas- y se inundan calles y esquinas donde los charcos son oscuros y cruzar se hace un lío para los que vamos al trabajo

Lo paradójico de la vida es que a veces –también ocurre- nos cae una lluvia de adjetivos de todo calibre, aunque con la fuerza de perdigones, como tratando de asustar para que echemos vuelo sobre nuestras ideas.

Los que somos de derecha caminamos con fuerza, no nos abatimos entre miradas y palabras, sino que desarrollamos argumentos sólidos, palabras concretas, y ejemplos prácticos para que los jóvenes entiendan que los países libres no se regalan, no se venden ni se entregan a cambio de una revolución, menos por el camino del odio y la violencia.

Una candidatura en particular viene envuelta en un papel de regalo ciertamente inusual ya que no es el rojo intenso ni el puño en alto como sello, ni trae como marca registrada la hoz y el martillo. Se han esforzado en ocultarse bajo la sombra del olvido, pero levantando la etiqueta nos damos cuenta que viene con sorpresas, una de ellas el movimiento anti minero que ha causado más daño que el Fenómeno del Niño, ya sea en costos, perjuicios o vidas.

No es malo ser de izquierda Pero “usar” el andamiaje legal –como dicen los comunistas- es un camino perverso para la libertad, porque pretender destruir las estructuras democráticas para desencadenar la revolución es demostrar una vocación autoritaria del pasado, es una manera de suicidarse, de caer en el chavismo o regresar a pasados que nadie quiere volver a vivir en el Perú.

Nadie habla de Tierra y Libertad, paradójico nombre para un grupo que está relacionado a chantajes y obstrucción de la ley. Nadie menciona ahora la violencia en Cajamarca, la paralización de clases de miles de escolares en Islay o en Espinar. No les han pedido perdón a esos niños y jóvenes que siempre se retrasan en sus estudios y se vuelven espectadores de la perversión de la política, como si fuese algo normal, como si se tratase de una expresión lógica de lucha.

El daño que le ha hecho la izquierda comunista al Perú en los últimos 50 años es algo que hasta ahora no se condena, es un símbolo de devastación que debemos denunciar y advertir a todos, desde la irrupción de Velasco y sus estatizaciones hasta el legado Humala y su efecto Nadine.

Hoy que falta poco para las elecciones, debemos llamar la atención de las candidaturas democráticas que se pelean por nimiedades teniendo al enemigo al frente. Ese enemigo político pulverizaría sus partidos, eliminaría progresivamente la libertad de prensa y expresión, acabaría con el sistema financiero privado y crearía una estructura de poder en la cual serían bienvenidos los agentes de Venezuela y otras latitudes donde pierden vigencia, volverían a imponer la terrible receta estatista como lo hicieron en los tiempos de la dictadura de Velasco.

Les iré contando a los más jóvenes cómo se sobrevivía sin libertades, como no nos callaban ni con fusiles ni con balas, porque cuando se trata de la Libertad y la Democracia, nada te hiere, nada elimina la voluntad de lucha por valores, principios y virtudes.

Si nos les gustó a los comunistas, prepárense, ya vuelvo.

RICARDO ESCUDERO