Las preguntas para Alan García y Daniel Urresti


La primera cobertura que hice para la televisión fueron las elecciones regionales complementarias de 1999. Desde entonces —con entrevistas, reportajes, debates— he cubierto varias campañas electorales. Para evitar suspicacias, desde que ingresé a la televisión pública decidí evitar la política, y concentrarme en entrevistas a personajes de la cultura y el arte. Hice una excepción en la campaña municipal del 2014, donde no compitió ningún candidato del gobierno, que no se repetirá en esta ocasión.

No voy a negar que extrañaré este trabajo. Las elecciones presidenciales son uno de los mejores momentos para ejercer el periodismo. Pocas veces se vive una combinación parecida de adrenalina, polémica y urgencia. Estas excepciones son las que hacen que quienes nos dedicamos a informar sintamos que nuestro trabajo puede ser necesario y valioso.

Felizmente quedan periodistas atrevidos, que hacen las preguntas y repreguntas difíciles. Me refiero a Fernando Carvallo y Pamela Acosta, que supieron arrinconar a Alan García, cuestionando su desempeño en Bagua o sus deseos de encumbrar a la modelo Millet Figueroa como figura de la lista parlamentaria de Alianza Popular. Animado por su ejemplo, dejo una lista de preguntas a vuelapluma, que hubiera querido hacer pero no haré. Comienzo por el propio García y por el nacionalista Daniel Urresti: dos de los candidatos más llamativos y polémicos, aunque estén postergados en las encuestas.

A García le preguntaría: ¿Por qué cree que esta elección le está resultando tan difícil? ¿Por qué, sumando los votos del PPC, solo tiene 8% en enero, mientras en sus dos elecciones anteriores, cuando era candidato exclusivamente del Apra, tenía 12% y 15% a estas mismas alturas? ¿Por el recuerdo de su último gobierno, por su incapacidad de comprender la evolución del lenguaje político, porque genera un rechazo personal? ¿Porque en la era digital resulta más fácil poner en evidencia sus inexactitudes y permanentes contradicciones? ¿Cree en las cifras de Idice, que en lugar de confusión generan sorna? ¿Por qué tiene un rotundo 0% en la selva peruana? ¿Porque dijo de sus gentes: «estas personas no son ciudadanos de primera clase», porque calificó sus creencias de «primitivas», por el fantasma de Bagua? ¿Porque llamó «perros del hortelano» a quienes se oponían a la concesión de reservas petroleras y gasíferas de la Amazonía? ¿Por qué son «perros del hortelano» quienes se oponen a estas inversiones, y no quienes hacen blanco de sus ataques a la AFP, como es su caso en esta campaña? ¿Por qué promete obras que ya están en marcha, como Majes II o la autopista de cuatro carriles para llegar a Yura? ¿Cómo sabe que el Perú crecerá 6% solo con su llegada a la presidencia? ¿Todavía ignora que el crecimiento resulta de varios factores, muchos de los cuales están fuera de su control, como la economía china? A su compañera de plancha Lourdes Flores: ¿Qué sintió las veces que Alan García la llamó «candidata de los ricos»? ¿Dónde quedaron las denuncias por corrupción que hizo en su contra ante una comisión del Senado estadounidense en 1991? ¿Las sigue suscribiendo? ¿Estaban equivocadas o mintió aquella vez? ¿Por qué está a su lado, entonces?

A Daniel Urresti: ¿Quién manda en su campaña? ¿Por qué se llegó a incluir los nombres de Heriberto Benítez y «Zumba» en su lista al Congreso, sin habérselo consultado? ¿Qué se siente no ser la primera opción de su partido, y llegar a candidato solo porque Milton von Hesse tiró la toalla? ¿Le pesa la sombra de la muerte del periodista Hugo Bustíos? ¿Por qué no condenó las agresiones de sus seguidores contra los familiares de Bustíos, en los inicios del juicio? ¿Cómo manejaría nuestras relaciones internacionales, si su principal «virtud» es su absoluta falta de diplomacia? ¿Con pullas en twitter a Nicolás Maduro, Rafael Correa, Dilma Rousseff o Michelle Bachelet? A su compañera de fórmula Susana Villarán: ¿Qué siente cuando ve el rechazo que provoca en quienes la apoyaron durante su proceso de revocatoria? ¿Qué opina de la forma que tiene Urresti de referirse a las mujeres? ¿No era más digno quedarse en casa?

Por Raúl Tola