Periodismo y política versus el “anti”


El intelectual de izquierda Nelson Manrique, en una reciente columna, señala que ha sido “un error” la actitud del candidato Cesar Acuña de comprar todos los ejemplares del diario Perú21 que llegaron al norte del país. Por su parte, otro intelectual como Sinesio López reconoce que hay algo de “justicia divina” en el avance en las encuestas del candidato de Alianza Para el Progreso (APP). Sorprende sobre manera que dos referentes ideológicos de la izquierda declinen la crítica y opten por la benevolencia y el perdón con el candidato Acuña.

Si algo ha dañado y daña profundamente a la república ha sido el cultivo del anti, llevado a límites extremos, a veces, insospechados. No es un secreto que la izquierda intelectual en pleno siente hacia el Apra y el fujimorismo una profunda animadversión que le impide reconocer alguna valía a esas fuerzas, aunque sea mínima. Sin embargo, en el caso de Acuña, llama a la suspicacia que los análisis incisivos de la intelectualidad zurda se visten hoy con guantes de seda. ¿Se le puede perdonar todo a Acuña con tal de impedir que García dispute una segunda vuelta con Keiko? ¿Desde cuándo es un “error” utilizar el poder del dinero para censurar la libertad y el derecho de información de los ciudadanos? ¿Desde cuando es “justicia divina” que cualquiera crezca en las encuestas, aunque tenga pocos escrúpulos y una vida llena de sombras, con tal de que no gane tal o cual candidato?

Bueno, ese mismo “anti” se reafirma cuando Julio Cotler, cual censor, veta a Keiko Fujimori a pesar que el nuevo fujimorismo ha respetado las formas democráticas dentro y fuera del Congreso. No obstante, el intelectual persiste en ver al fujimorato de Alberto en el fujimorismo del 2015. Pide cabezas, exige redenciones. Así estamos. La izquierda es incapaz siquiera del beneficio de la duda a pesar de los esfuerzos de Keiko para abrir su partido y construir una mayoría electoral que la convierta en presidenta. El reciente jale de Vladimiro Huaroc, hombre de izquierda y fundador del Fuerza Social no les basta. ¿Entonces, qué debe hacer Keiko? ¿Volver a nacer o cambiarse de apellido?

Algo así sucede con algunos periodistas que se olvidan del análisis y la reflexión y optan por propagandizar el “anti”. Por ejemplo, la señora Rosa María Palacios lanza sobre el presidente Alan García el mote de “narcocandidato” sabiendo perfectamente que quien más parece tener ese perfil es otro candidato sobre el cual no dice ni una palabra. Ya antes el “anti” de Palacios le hizo defender a Nadine Heredia en el caso de las agendas y acusar al Apra de ser “el único partido capaz de estructurar la campaña de las agendas”. En su cerrada defensa, Palacios tampoco dudó en enfrentar a los periodistas que destaparon el caso con argumentos más políticos que periodísticos.

Ahora que la señora Heredia ha reconocido que las cuatro agendas son suyas, y que queda claro que nunca hubo una campaña aprista, la señora Rosa María se calla. Pero, como dice aquella vieja frase: el que calla otorga. Así, el periodismo de Rossana Cueva y Marco Vásquez -escrupuloso, detallista, objetivo- se ha impuesto al anti que se disfraza de periodismo y que olvida las maneras reflexivas para convertirse en escudero oficialista.

No obstante el fuego abierto e inclemente del “anti”, la política y el periodismo de investigación empiezan, otra vez, a brillar.

Por: Iván Arenas